domingo, 14 de diciembre de 2008

Llego Diciembre.

Diciembre siempre es un mes lleno de movimiento en nuestro sistema educacional y esos se ve reflejado en el vertiginoso trajín que se apoderan de nuestras escuelas y por lo tanto este mes se caracteriza por la realización de balances y análisis de los llamados indicadores de eficiencia interna.
En los balances que necesitamos realizar deben estar orientados a responder ciertas preguntas que según mi punto de vista son importantes a tomar en cuenta:
Durante este año ¿Qué hemos hecho para que los estudiantes de nuestras escuelas y liceos alcancen los altos logros escolares que podrían transformar sus vidas?
Pero antes de responder a esta pregunta considero pertinente definir lo que es una escuela eficaz; es la que “promueve de forma duradera el desarrollo integral de todos y cada uno de sus alumnos más allá de los que sería previsible teniendo en cuenta su rendimiento inicial y su situación social, cultural y económica” (Murillo, 2003, p. 54).
En definitiva creemos que se puede desarrollar modelos de eficiencia que nos puedan posesionar como escuelas y liceo que le brinden a todos y todas los estudiantes las posibilidades necesarias para que sus potenciales sean estimulados de la mejor manera.
Además somos capaces de instalar una cultura de altas expectativas donde la confiar en las capacidades de los estudiantes nos posibilite que los aprendizajes sean el centro de nuestra tarea educativa.
Para ello en importante considerar tres conceptos fundamentales:

a) equidad: favorecer el desarrollo de todos y cada uno de sus alumnos.
b) valor agregado: resultados superan a los de otras escuelas que atienden alumnos con características similares.
c) desarrollo integral del alumno: buenos resultados de aprendizaje y desarrollo personal, formación en valores, habilidades sociales.
¿Qué factores son claves en explicar el hecho que algunas escuelas tengan buenos resultados trabajando en circunstancias muy similares a las de otras que no les va tan bien ?
¿Cómo logran estas escuelas compensar los efectos negativos o las limitaciones que el contexto interno y externo les impone?
¿Factores que contribuyeron a obtener los mejores resultados con nuestros estudiantes?
El dar respuesta a estas interrogantes es parte de una reflexión que cada uno de nosotros debe hacer en forma muy personal y en trabajo colaborativo, donde el crear espacios ya sea virtuales o grupales en forma directa es fundamental.
La reflexión es una práctica que al igual que otras modalidades de trabajo como la TIC llegaron para quedarse en las escuelas y es importante estar preparados para estos nuevos escenarios donde nos tocara trabajar para entregar una educación de calidad a los estudiantes más vulnerables de nuestras escuelas y liceos.

Bruno Navarro
Profesores de Quilpué.

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